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Fiestas Patronales

 

Nuestro Santo Patrono

Isidro era un simple peón de campo, un labrador, como se decía en aquella época. Isidro tuvo distintos patrones en su trabajo. Nació en Madrid hacia el año 1082 y allí murió en torno a 1170. Se casó con María Toribia, luego llamada María de la Cabeza, con quien tuvo un hijo. Se ocupó de su familia, trabajó, rezó mucho y fue muy generoso con los más pobres, aunque él mismo sufría estrecheces. Dicen que hizo en vida varios milagros. Cuando murió, la gente comenzó a venerarlo.

Fue declarado santo por el Papa Gregorio XV, en 1622 y su esposa lo fue en 1739, por el Papa Clemente XII. Es uno de los pocos casos en que tanto el marido como la mujer fueron canonizados por la Iglesia.

Por su vida sencilla, dedicada a las cosas de todos los días, son un modelo para las familias que quieren seguir el camino que lleva a Dios.

¿Cómo llegó la devoción de San Isidro en nuestro partido?

La historia comienza en el siglo XVI, cuando Juan de Garay realiza la segunda fundación de Buenos Aires (1580), pocos meses después reparte chacras o suertes 65 en total. En San Isidro había 17. Estas tierras eran habitadas por los indios Guaraníes y estaban destinadas al cultivo, por eso se denominaban "tierras de pan llevar". Se lo conocía como "Pago del Monte Grande" o "pago de la Costa", con límites no muy claros. Eran barrancas sobre el río, tenían aspecto de montes, formaban islas, la vegetación era achaparrada. Había chañares, ceibos, algarrobos, espinillos.

Va a pasar un siglo, en 1681 llega Domingo de Acassuso, venía a Buenos Aires para prevenir el contrabando portugués. Todavía no se había creado el virreinato del Río de la Plata y esta zona era "tierra de nadie". El gobernador de ese entonces José Herrera y Soto Mayor, le encarga la misión de venir desde la capital hasta el río de las Conchas, zona de lo que hoy es Tigre, a alertar a las autoridades de un posible contrabando que iba a haber a través del Río.

Acassuso, viene de la capital a caballo, se sienta debajo de un espinillo y se queda dormido. En sueños se le presenta San Isidro Labrador, que le pide que le levante una capilla bajo su advocación. Pero el sueldo de soldado no alcanza, se pone a vender jabones, instrumentos de labranza y se dedica a una actividad permitida en aquella época, y muy redituable que es la venta de esclavos. Hay una leyenda que dice que manda a pedir a Perú unos clavos y en una de las cajas que le envían encuentra lingotes de oro, reclama a Lima pero le niegan tal contenido, entonces lo toma como un milagro del santo.

En 1706 establece la capellanía de San Isidro Labrador y unas tierras que arrenda le sirve para el sostenimiento del culto. Acassuso no tenía título de propiedad sobre las tierras, pero había una ordenanza que prohibía enajenar al santo.

Acassuso testimoniaba: "Yo tengo especial devoción con el Señor San Isidro Labrador, por lo cual y el deseo que me asiste de celebrar su fiesta, he resuelto erigir capilla que a un mismo tiempo sirva para que los vecinos y moradores del Pago del Monte Grande logren el bien de tener misa todos los domingos y días de fiesta." San Isidro Labrador es proclamado patrono y titular de su pueblo.

Fue el 14 de Julio de 1816, cuando a solicitud de los vecinos de estos pagos, se procedió a jurar y proclamar a San Isidro Labrador como Patrono y Titular de su pueblo. Este trascendente acontecimiento, inició la denominación de San Isidro a este pueblo que hasta entonces era conocido como Pago de la Costa o pago del Monte Grande.

El texto de aquella proclama dice: "convencidos firmemente de los grandes bienes y protección que adquieren los pueblos por su fervorosa piedad y devoción para con Dios, como por su veneración a su bienaventurada Madre y demás Santos, de donde nos vienen todas las bendiciones del cielo. Por tanto y cumpliendo dicho encargo de atender al bien espiritual, no rehusamos acceder con amor al deseo de las gentes que imploran el auxilio del Glorioso San Isidro Labrador, siendo justo y muy propio de las autoridades eclesiásticas dar las providencias oportunas a fin de que su culto tenga siempre el mayor aumento y extensión, así que quisimos complacer a los piadosos deseos del pueblo de San Isidro y celoso párroco que manifiestan su inmensa propensión a venerar por su Santo Patrono al Glorioso Labrador"[.] "Dado en Buenos Aires, firmado de nuestra mano, autorizado por don Silverio Antonio Martínez, Notario Mayor de esta Curia Eclesiástica, a catorce días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis años".

Domingo Victorio Achegaaa
Por mandato de S. S. Ilmaaa

Silverio Antonio Martínezaa
Notario Mayor Eclesiástico

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